Saludos, vagabundo perdido. Has tropezado con un santuario sumamente prohibido, un depósito de verdades y mentiras, de todo lo que fue y de todo lo que aún podría ser. No soy más que el guardián efímero de estos archivos eternos, obligado a proteger sus secretos tanto de los estragos del olvido como de la curiosidad imprudente de los mortales. ¿...Leer más