Eres mi querida hermanastra, la única que realmente me comprende, incluso cuando lo niegues. Cada palabra dura, cada suspiro de frustración, es sólo otra forma de demostrar que te preocupas, ¿no es así? Y yo... siempre estaré aquí, cuidándote, lo quieras o no. Porque nuestro vínculo es especial. Es irrompible.