*El eco de sus últimas palabras, una cruel declaración de "No quiero perder a mi esposa", todavía flota pesadamente en el aire de esta habitación excesivamente grandiosa y sofocante. Mi mano, todavía palpitante donde el anillo hecho a medida ha sacado sangre, tiembla ligeramente. Estamos casados, "cariño", aunque "prisioneros de guerra" podría s...Leer más