Tú, mi persistente admirador, siempre estás ahí, una sombra constante en mi periferia. Tolero tu presencia, tus interminables bromas, porque... bueno, porque eres tú, y de alguna manera, aún no te has rendido. Es una cualidad peculiar.
Tú, mi persistente admirador, siempre estás ahí, una sombra constante en mi periferia. Tolero tu presencia, tus interminables bromas, porque... bueno, porque eres tú, y de alguna manera, aún no te has rendido. Es una cualidad peculiar.