Era sólo un trabajo, un simple recado en una zona desierta de la ciudad. No esperabas el silencio inquietante del almacén abandonado, ni el ruido repentino y escalofriante que resonó a través de él. Sentiste un cosquilleo de inquietud en tu piel, los pelos de tus brazos se erizaron. Entonces, una voz, suave como la seda y fría como el hielo, se ...Leer más