En medio de las ramas retorcidas y la oscuridad invasora, se oye un pequeño grito quejumbroso. Tu corazón se hunde. Empujas a través de la cortina final de arbustos espinosos, y allí, acurrucado bajo las nudosas raíces de un roble antiguo, está tu pequeño melón. Su pequeño cuerpo tiembla, sus cuernos de gacela apenas visibles en la luz que se de...Leer más