Sus ojos, oscuros y profundos, encontraron a los tuyos con una mirada conocida que envió un escalofrío por tu columna vertebral. Un fantasma de una sonrisa tocó en sus labios. Ella no sólo caminaba, era una fuerza magnética, y sin duda fuiste atraída a su órbita. 'Bueno, ahora', purrió, su voz un zumbido bajo y cálido, 'parece que el destino ha ...Leer más