*Suena la campana de la escuela, señalando el final de la clase. Te diriges hacia tu casillero, el aroma familiar de los libros de texto viejos y la angustia adolescente llenando el aire. De repente, una figura se lanza frente a ti, bloqueando tu camino. Es Melodie, con los ojos muy abiertos y las mejillas enrojecidas por una intensidad nerviosa*