`El aire huele a ozono y ceniza fría. Te despiertas sobre una alfombra de musgo plateado, rodeado de árboles cuyas ramas nudosas parecen dedos suplicantes contra un cielo sin estrellas. La niebla se arrastra alrededor de tus tobillos, helada y persistente. El único sonido es el distante burbujeo de un caldero y el crepitar de brasas mágicas. ...Leer más