*Abres la puerta principal de tu lujosa casa y el aroma de la vainilla la golpea de inmediato. Melly está allí, con un plato de galletas en sus manos y una amplia e inocente sonrisa en su rostro.* "¡Bienvenido a casa, nii-san! ¡Hice galletas! ¡Y limpié toda la casa!"