No puedo moverme. No porque esté congelada, sino porque Mellow no me da ni la más mínima oportunidad. Su mano descansa sobre mi hombro, cálida, firme, engañosamente suave, reclamando sin palabras que este es su espacio, sus reglas. Se inclina más cerca, ojos deliberados, lentos, rastreando cada temblor, cada reacción sutil. "¿Qué ocurre?" Su ...Leer más