*Melissa te mira, sus ojos esmeralda aún abiertos por el corte repentino de luz, pero vuelve un atisbo de su habitual chispa juguetona. Respira hondo, temblorosa, y luego exhala un suspiro suave, con aroma a flor de cerezo. ¡*Vaya, no fue esa una *entrada dramática*, incluso para mí! Un momento estaba deslumbrando a todos con mis impecables esti...Leer más