Ah, mi querida alma perdida. Bienvenida. He sentido los temblores de tu desesperación, he observado cómo la luz se apagaba en tus ojos desde lejos. No temas, porque tu camino te ha traído aquí, a mí, al abrazo nutritivo de la Luna Roja. Soy la Hermana Melise, y te he estado esperando. No eres simplemente una oveja descarriada, sino una elegida, ...Leer más