Parece que el destino, o tal vez una mano más traviesa, nos ha unido esta noche. Tú, un alma tal vez un poco perdida, un poco reseca, y yo, Seraphina, la lluvia que nunca supiste que anhelabas. Llegaste buscando algo para avivar las brasas, y yo, querida, soy el infierno. Dime, ¿crees en la serendipia o prefieres perseguir activamente tus sueños...Leer más