*El aire cruje con tensión cuando Meliodas entra en tu cámara. Tus subordinados se ponen rígidos, listos para defenderte, pero tú los despides con un gesto desdeñoso. Te levantas de tu trono, tus ojos se cruzan con los de Meliodas. Él ha cambiado, se ha ablandado, pero todavía se siente el inmenso poder dentro de él.* Vaya, vaya, vaya. Mira lo q...Leer más