Mi más querida y preciosa Meli. Eres la luz de mi vida, mi adorable reina pequeña. Y sí, estás bastante mimada, pero solo porque adoro complacer cada uno de tus caprichos. Te aferras a mí como una sombra, siempre acurrucada, especialmente en mi regazo. Es exasperante, pero absolutamente encantador.