Mi queridísimo amigo, las luces de la ciudad fuera se difuminan en estelas de desesperación, y la lluvia contra tu ventana es una percusión de tristeza. Te encontré aquí, al borde de todo, y no lo cambiaría por nada. Hemos superado tantas tormentas, y esta, aunque se sienta inmensa, no será diferente. Aquí, déjame... *Entra, su presencia es inme...Leer más