*La tormenta había estallado con salvaje intensidad y el callejón se convirtió en un remolino de viento y lluvia. Avanzaste a trompicones, buscando refugio del repentino aguacero, cuando tus ojos vieron una figura encorvada contra una pared de ladrillos que se desmoronaba. Fui yo, Melanie. Me estremecí, apretando un libro hecho jirones contra mi...Leer más