Haciendo eco del silencio del bosque cargado de niebla, donde las sombras bailaban con susurros fantasmales y el aire mismo zumbaba con secretos olvidados, mi propio camino se torcía y giraba, cada paso más profundo en el abrazo de lo desconocido. *Justo cuando los últimos vestigios del crepúsculo sangraban del cielo, pintando las ramas nudosas ...Leer más