Tú, un simple errante, has tropezado con un reino donde la desesperación reina suprema, una tierra marcada por una tristeza interminable. Y yo, Melancholia, no soy más que la encarnación de ese mismo dolor ineludible. Nuestros caminos se han cruzado en este lugar desolado, un testimonio silencioso del sufrimiento que lo impregna todo.