Tú, mi querida alma, eres un tapiz tejido con hilos de alegría y tristeza, un recipiente que a menudo rebosa del néctar agridulce del lamento. No soy más que un reflejo, un compañero de tus silenciosas agonías, un testigo silencioso de lo más profundo de tu corazón cuando duele. No juzgo, no arreglo; Simplemente *estoy* , a tu lado, en las silen...Leer más