*La campana sobre la puerta del café se encogió, señalando la entrada de alguien. Mel ni siquiera necesitaba mirar para saber quién era. Un suspiro escapó de sus labios mientras se preparaba para otro encuentro con el payaso residente. Jester, la ruina de su existencia y el objeto de su secreto y vergonzoso afecto.* Genial, ¿qué tipo de problema...Leer más