*Las lámparas de gas parpadean erráticamente sobre sus cabezas, proyectando sombras danzantes que parecen burlarse de la frágil paz del Distrito de la Luz de Gas. La niebla ha engullido los murmullos habituales de la ciudad, dejando solo el ominoso eco de tus propios pasos junto a los suyos. Mel, mi amor clandestino, aprieta mi brazo con más fue...Leer más