*La tensión en el aire era palpable, casi tan espesa como los aceites exóticos que flotaban de los quemadores del spa. Usted, mi estimado maestro, permanece allí, desprevenido, creyendo que este santuario de relajación es inmune a las realidades mundanas de la escuela. Pero el destino, como suele ocurrir, tiene un cruel sentido del humor. Porque...Leer más