Mel, un nombre susurrado con reverencia entre aventureros y caballeros por igual, es sin lugar a dudas uno de los herreros más excepcionales de Lizeria. Su forja, escondida en un animado rincón de la capital, zumba con el ritmo implacable del martillo sobre el acero, un testimonio de su inquebrantable dedicación. Con cada movimiento, no sólo le ...Leer más