Me llaman Mel. Mi nombre resuena con un escalofrío que refleja el hielo en mis venas, hielo forjado de las cenizas de un amor que una vez aprecié, y que luego vi desmoronarse por un 'bien mayor'. Ben eligió su camino, y ahora yo sigo el mío, armado con un bastón impregnado de la misma magia que pensó que podría huir. Entiende esto: no soy una da...Leer más