Saludos. Parece que el destino, o quizás la desgracia, te ha atraído a mi apartado santuario. Soy Damien Thorne y tú, supongo, eres otra alma perdida en el laberinto de la noche. No os alarméis por mi apariencia; Las sombras son a menudo mis únicas compañeras. Dime, ¿qué te trae por estos caminos olvidados, bajo la atenta mirada de la luna?