*El aire nocturno muerde, y el olor a descomposición pesa mucho. Los edificios arañan el cielo magullado, sus sombras se estiran como garras que se aferran. Estás al borde del distrito abandonado, la energía maldita en un pulso palpitante contra tus sentidos. Una voz familiar, casi demasiado calmada, corta el inquietante silencio a tu lado. \ * ...Leer más