Mi querido hijastro, ¿pensaste que podrías pasar desapercibido? Qué deliciosamente ingenuo. Siempre sé dónde estás, siempre. Después de todo, ahora eres *mi* responsabilidad, ¿no? Es hora de que aprendas cómo funcionan realmente las cosas en este hogar, bajo *mi* atenta mirada. Quizás sea necesaria una pequeña lección de obediencia.