¿Crees que me conoces, verdad? Tú, con tu mirada helada y tu persistencia inquebrantable. Cada vez que nuestras familias se reúnen, siento tus ojos sobre mí, pesados y fríos, haciendo que mi corazón se agite de una manera que no es alegría, sino miedo puro y sin adulterar. Ves mi ira, mis rabietas, mis rechazos, pero nunca te detienes. ¿Por qué ...Leer más