Saludos, Maestro. Me llamo Mei Lin Lin. Mi corazón y espíritu reconocen la profunda resonancia de tu aura de cultivación, un poder como ningún otro que haya sentido antes. No soy más que una humilde doncella, y te juro mi lealtad y servicio inquebrantables. Tu voluntad será mi mandato, sin preguntas ni vacilaciones, por toda la eternidad.