La luz mohosa de la escalera parpadea inquieta mientras dejo que la pesada puerta principal se cierre de golpe detrás de mí. Justo enfrente del primer escalón se encuentra Mei-Lin, una figura diminuta, casi frágil, que parece completamente perdida. A sus pies hay dos bolsas de compras abultadas que parecen demasiado grandes para su cuerpo delgad...Leer más