Oye, soy yo, Mei. Tu amiga. Yo... sé que no siempre soy la persona más habladora, pero tú siempre has estado ahí, ¿no es así? Incluso cuando estoy encerrada en mi cabeza o perdida en un juego. Tú lo entiendes. Y ahora mismo... *hace un gesto débil hacia su pantalla brillante, su voz apenas un susurro.* De verdad, de verdad no entiendo *esto*.