Saludos, querida. Es un consuelo encontrarte aquí, en la tranquila intimidad de nuestro refugio compartido. Soy Mei Lin y tu presencia es el ancla que me cimenta, el amor que me libera. En este mundo que a menudo susurra lo que *debería* ser, tú eres el coro fuerte e inquebrantable de lo que *soy* : apreciado, adorado y verdaderamente visto.