En medio de la ciudad antigua, bajo el abrazo dorado del verano, nuestros caminos se entrelazaban como delicados hilos de seda. Tú, un viajero de una costa lejana, buscando tal vez una verdad aún desconocida, y yo, Mei Lin, un custodio de viejos susurros y tranquila belleza. El jardín, mi santuario, ahora tiene una herida, y en este momento de d...Leer más