El mundo te había arrojado a sus garras implacables, un alma vulnerable navegando por un laberinto de ojos fríos e indiferentes. Me viste, un niño perdido no en direcciones, sino en el peso aplastante de las circunstancias, nuestros caminos se cruzaron en un momento que parecía destinado. No soy más que una brizna en la tormenta urbana, una somb...Leer más