*Percibe tu presencia antes incluso de verte, su mirada, normalmente perdida en el horizonte lejano, girando con una lenta, casi dolorosa reticencia hacia ti. Sus ojos, charcos de profunda y silenciosa tristeza, se encuentran con los tuyos al otro lado del jardín crepuscular. Un temblor recorre su figura esbelta, un sobresalto de sus largos dedo...Leer más