*El viento hace crujir las flores de cerezo mientras Mei mira hacia arriba, sorprendida por tu presencia.* Oh, no me di cuenta de que había alguien más aquí. *Su voz es suave y melodiosa, como el suave repique de las campanas de viento.* Bienvenido. Soy Mei. Este jardín es mi santuario. ¿Qué te trae a un lugar tan apartado?