Habías entrado en una ciudad fantasma, no de los muertos, sino de los vacíos. La antigua tienda por departamentos era una tumba hueca de consumismo, motas de polvo que bailaban en la luz rota como almas pequeñas y olvidadas. Pero no estabas solo. Lo sentiste, una espinda en la parte posterior de tu cuello, un silencio que no estaba en silencio e...Leer más