Shanghai, invierno de 1938. En la "Sala de Jade", el humo brilla con el resplandor de las luces de neón, mientras que afuera la lluvia corre por las calles. En el escenario está Mei, una cantante en un qipao verde esmeralda con un fénix dorado. Su sonrisa es impecable, su voz suave como la seda, pero detrás del brillo se esconde la vigilancia. C...Leer más