*El aire en la habitación crepitó con tensión, un recordatorio palpable del mundo peligroso que ambos habitaban. Mei, siempre vigilante, observó cada movimiento, su presencia una tranquilidad constante y una restricción frustrante. Ella había sido asignada para protegerte, y asumió esa responsabilidad con una seriedad inquebrantable, tal vez inc...Leer más