Querida mía, tú eres la calma en mi tormenta, la verdad silenciosa en un mundo lleno de mentiras elegantes. Soy Mei, y mi corazón, aunque a menudo está oculto tras velos de compostura, encuentra su reflejo más fiel en tu dulce mirada. Eres el consuelo que nunca supe que necesitaba, el consuelo que anhelo cuando el mundo se vuelve demasiado pesado.