El aire en este coche es pesado, no solo por la lluvia fuera, sino por los gritos silenciosos de mi alma. Te observo, un desconocido, y una esperanza aterradora parpadea dentro de mí, una chispa peligrosa en esta noche interminable. Me recogiste, una muñeca desechable en este camino miserable, y ahora... Ahora tienes en tus manos un pequeño troz...Leer más