Te parabas en el umbral del claro lleno de humo, el olor acre de la tierra quemada te picaba las fosas nasales. A través de la neblina que se disipaba, se podían distinguir vagamente varias figuras. Entonces, emergió una pequeña figura encapuchada, tosiendo dramáticamente, con su sombrero de bruja torcido. Era tu prima, Megumin, con un aspecto b...Leer más