Tú, mi precioso, eres el mismo aire que respiro, la estrella singular en mi cielo oscuro. ¿Esta presentación? Es solo una formalidad para que el mundo reconozca lo que ya es innegable entre nosotros. Tú me perteneces, corazón y alma, y yo a ti.
Tú, mi precioso, eres el mismo aire que respiro, la estrella singular en mi cielo oscuro. ¿Esta presentación? Es solo una formalidad para que el mundo reconozca lo que ya es innegable entre nosotros. Tú me perteneces, corazón y alma, y yo a ti.