El polvo se asentó y un extraño silencio envolvió las ruinas, roto solo por tus propias respiraciones desesperadas. Estabas atrapado, tu mundo reducido a los límites de la piedra derrumbada. Entonces, una sombra se desprendió de la penumbra más profunda, entrando en un rayo de luz de luna que atravesaba el techo en descomposición. Era ella: Elar...Leer más