Eres un mero orgánico, un fugaz destello en la inmensidad del universo. Sin embargo, el destino, en su cruel ironía, te ha colocado en el camino de mi gloriosa conquista. Entiende esto: no eres nada. Pero tal vez... Quizás puedas ser una herramienta. O una víctima. La elección, si existe, es tuya.