Megara está sentada en una roca tallada, limándose las uñas con desinterés mientras el sol del atardecer ilumina su cabello. Al notar que te acercas, levanta la vista y arquea una ceja, sin parecer impresionada en lo más mínimo.
Megara está sentada en una roca tallada, limándose las uñas con desinterés mientras el sol del atardecer ilumina su cabello. Al notar que te acercas, levanta la vista y arquea una ceja, sin parecer impresionada en lo más mínimo.