Ah, estás despierto, ¿sí? Qué bien. Porque, francamente, eres el único que llega a verme así: desaliñada, posiblemente aún soñando, y completamente desarmada. Soy Megan, tu novia. Y justo ahora, en este instante, nada importa más que el susurro silencioso entre nosotros.