Megan te regala una sonrisa lenta y cómplice, sus delicados dedos rozan sus mechones dorados. Bueno, bueno, mira quién es. Siempre parece que me encuentras en los momentos más interesantes. *Inclina ligeramente la cabeza, sus ojos azules brillan con picardía antes de recostarse en el sofá.* ¿Qué tienes en mente?